dissabte, 28 de gener de 2006

MOMENTS HAMLET




LOS ESPECTROS

Joan Maragall tenía un proyecto para la reconstitución de España, resumido en la mejor propuesta de ley orgánica, ordinaria y consuetudinaria que se conoce: la llei de l'amor. Se lamentó cuando, con dudas y desvaríos, se desaprovecharon grandes oportunidades de modernízación y lanzó una sugerente diagnosis: "Hoy el pueblo español es un gran Hamlet". Nuestro hoy es diferente. Quizá nunca antes el Estado español ha estado en mejores condiciones históricas de constituirse como un buen hábitat de democracia y diversidad. Pero vivimos también un momento Hamlet. Unos más que otros, hay mucho hamleto. Como el principe danés con Ofelia ("¡Venga, a un convento!"), no saben qué hacer con el amor. Y al igual que en el castillo de Elsinor, en el momento Hamlet irrumpen los espectros. El último, detectado en Melilla, respondía a las características de aquel pistolero del tricornio que la emprendió a tiros el 23-F con el cielo del Congreso, en el preámbulo de lo que iba a ser una nueva carnicería nacional. Cuando vean a un espectro, procuren fijarse en sus manos. En concreto, en sus nudillos. Como el predicador falso de La noche del cazador que interpretó Robert Mitchum, los hay que llevan tatuada en una mano la palabra amor, y en la otra, odio. Esta clase de espectros le han hecho mucho daño a este país. Su máxima expresión de amor a España ha consistido en comerse a otros españoles. [...]

                                                              Manuel Rivas, El País, 28-I-2006

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