diumenge, 19 de febrer de 2006

NI MOROS NI SUEUS



Molts fa temps que vam entendre que, davant d'un tema delicat o difícil, la confrontació entre els dos extrems més allunyats possibles no és un debat, sinó una trampa, de vegades un circ, sovint un insult a la intel·ligència i sobretot a les víctimes, quan n'hi ha pel mig. Es veu que els cappares d'El País el dia que tocava aquesta lliçó no van anar a classe. Avui, a la tribuna d'honor de l'edició dominical més venuda a tot l'Estat, publiquen un "Debate-¿Está en peligro el castellano en Cataluña?" en què s'acara un article de Miquel Siguán amb un altre d'un catedràtic emèrit membre de la Real Academia de la Lengua i de la Real Academia de la Historia (hi va ingressar amb un discurs titulat "¿Qué es Europa? ¿Qué es España?") que sembla escapat d'una tertúlia episcopal o mundana.

El doble acadèmic hi signa amb un convenciment educat però amenaçador, a un pas del ridícul (i en fer-ho queda, als ulls del lector, anivellat a l'esforç racional de Siguán), paràgrafs sencers com aquests:

No admitirán, pretenden, a españoles de otras regiones como jueces, médicos o funcionarios. Para mejor dividir a España, para aislarse, asfixiarse en la endogamia. No admitirán a nadie sin apellido catalán para las consellerias y todo eso. Y ya tienen o pretenden tener tribunales, espías, multas, contra los que hablan o escriben en español. Inquisición lingüística, diríamos. Leo que hasta entre los escolares habrá espías y denunciantes. No acabo de creérmelo. [...] Señores políticos catalanes: eso que están imponiendo a los catalanes (y a los españoles todos) es una represión y un empobrecimiento, algo fuera de toda racionalidad. Nuestro siglo no se lo merece, España (que incluye a Cataluña), tampoco. Todos hemos convivido, nos hemos ayudado, seguimos haciéndolo. Con el griego, el latín, el ibero, hablábamos la misma lengua. No había suevos ni tartesios entre ustedes, tampoco una provincia Catalonia (la Tarraconense llegaba hasta Lugo). Luego hubo dos lenguas emparentadas que convivían perfectamente. Ustedes se unieron a Aragón, luego a Castilla, mediante bodas y tratados (no guerras). Vinieron a ayudarnos, frente al moro, en las Navas de Tolosa. Nadie les obligó. Aprendieron español porque les era útil. Así se difunden las lenguas. [Etcètera]

Así se confunden las cosas.

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