dimecres, 7 de febrer de 2018

LLUM I PINTURA (I BELLINI I VENÈCIA)

"La luz fue la pasión de Bellini a lo largo de toda su existencia. No es de sorprender cuando se piensa que trabajó en Venecia y sobre Venecia. Claro está que sin luz no tendríamos pintura alguna; sin luz no vemos. Sin embargo, lo que atraía a Bellini no era la luz, que, al destruir la oscuridad, nos permite distinguir los objetos; lo que le atraía era la manera en la que la luz, cuando es difusa, crea una unidad de todos los objetos sobre los que se derrama. Esta es la razón, por ejemplo, por la que una estancia o un paisaje son tan distintos vistos a las tres de la tarde y a las once de la mañana. Quizá para ser más precisos habría que decir que el interés real de Bellini era la luz del día. En este sentido, la luz implica espacio. No es solo una chispa o una llama; es un día entero. Y así, luchó toda su vida por crear en sus cuadros el espacio que pudiera mantener y contener todo aquello que encierra para nosotros la luz natural."

  John Berger, Sobre los artistas (vol. 1, 66-67)

G. Bellini, Madona i infant 
(The Metropolitan Museum of Art)

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